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miércoles, 30 de agosto de 2017

El lenguaje bimodal no es para que Martín te entienda

Hay algunos malentendidos importantes en cuanto al uso del lenguaje bimodal con Martín:
- "Dije <vamos a cantar> sin signar y Martín se puso a cantar, o sea que me entiende".
Si, claro que te entiende. Martín entiende prácticamente todo, como cualquier niño o niña pequeño tenga o no tenga Down. Además no le hemos encontrado problemas de oído. PERO NO LE SIGNAMOS PARA QUE ENTIENDA, SINO PARA QUE PUEDA COMUNICARSE ÉL CON LAS DEMÁS PERSONAS. Martín entiende, pero cuando intenta hablar él, no sabemos lo que nos dice, porque no es capaz de articular la mayoría de las palabras con la suficiente habilidad para que le entendamos sin el signo. Así que cuando signamos al hablar con Martín lo hacemos por dos motivos principalmente:
* PARA QUE APRENDA ÉL LOS SIGNOS y los relacione con las palabras adecuadas, de forma que pueda utilizar el signo cuando quiera él comunicarse. Como muchos niños y niñas con down, tiene mala memoria, por lo que cuantas más veces repitamos el signo, más probabilidades habrá de que sea capaz de utilizar la palabra cuando la necesite.
* PARA QUE SE DE CUENTA DE QUE "ESTAMOS EN EL AJO" DE SU LENGUAJE PARTICULAR Y SEPA QUE SI USA ESA PALABRA QUE LE ESTAMOS SIGNANDO LE VAMOS A ENTENDER.
- "Ay, sí, eh?, mira como entiendes cuando te da la gana!". Entiende perfectamente, es que su problema no es entender o no; su problema  es responder. Por eso, cuando no tiene vocabulario con el que expresar lo que pasa por su cabeza, hace como si no le hubieran hablado. Su vocabulario es muy reducido, le cuesta localizar en su cabeza la palabra que quiere expresar, y encima es consciente de que la mayoría de la gente no le entiende. Esto hace que se aísle y no intente comunicarse. Es un círculo vicioso. 
Cuantas más personas nos comuniquemos con Martín de la forma que sea (cosquillas, juegos, canciones, saludos, etc), y sobre todo, cuanta más gente le hable signando alguna palabra, más conectado estará Martín con el mundo.
Aprovecho para dar las gracias a todas esas amistades y familiares que juegan o le hacen casiño a Martín de la forma que pueden.

viernes, 13 de enero de 2017

Desarrollo evolutivo de Martín

Martín tiene en este momento cinco años y medio de edad. Acaban de hacerle un par de valoraciones de su desarrollo, una por parte del Equipo de Orientación Específico de Lugo (especialistas educativos de la Xunta de Galicia) con el objeto de orientar al equipo profesional del colegio y familia; y otra por parte de la Sección de Cualificación e Valoración de Discapacidade de Lugo, a efectos de renovar el grado de discapacidad que le reconoce la Xunta.
Ambos informes concuerdan: Martín tiene un nivel de desarrollo general aproximado de entorno a los dos años de edad.
Desde que supimos que estaba embarazada de un niño con Síndrome de Down empecé a devorar información sobre el tema. Los cambios experimentados en las últimas décadas son asombrosos. El resultado de los avances médicos, de la inclusión de las personas con diversidad funcional en las actividades ordinarias y la Atención Temprana, están dando sus frutos. Las personas con Síndrome de Down pueden aprender a leer, a escribir, a realizar operaciones matemáticas y resolver problemas, pueden desarrollar un alto grado de autonomía, encontrar trabajo, tener amistades, vivir relaciones de pareja y un largo etc. Algunas personas con Síndrome de Down consiguen ser deportistas de alto nivel, dar clases de zumba, tener grupos de rock and roll, dar conferencias o ser concejalas, por poner algunos de los ejemplos más destacados en las redes sociales.
Todo esto ha llevado, muchas veces a una paradoja: parece que con la estimulación adecuada cualquier niño o niña con Síndrome de Down puede llegar todo lo lejos que quiera.
Yo misma, en cuanto nació Martín, tenía esa idea en la cabeza. Estaba convencida de que lograría que caminara al año y medio, que leyese enseguida, etc. Si Martín hubiese avanzado al ritmo de mis expectativas yo misma estaría convencida de que cualquier niño con Síndrome de Down puede lograrlo con una buena estimulación y que si no lo logra es culpa de sus padres. Yo me hubiera convertido en la mamá de Violeta, una mujer extraordinaria a la que admiro, pero que me bloqueó en Facebook por afearle su conducta de criticar a las mamás cuyos niños no son tan autónomos como la suya.
A pesar de todos nuestros esfuerzos, de asistir a Terapia Ocupacional, fisioterapia, logopedia, etc., Martín empezó a caminar con 4 años y ahora, tiene el nivel evolutivo de un niño de 2.
Cuando un niño o niña con Síndrome de Down lleva un ritmo más lento que el resto de personas con Down, mucha gente te mira con sospecha. Nosotros mismos nos miramos con sospecha. Si tu hijo con Síndrome de Down no llega a ser un Pablo Pineda parece que no lo estás haciendo bien, porque ahora "ya pueden". Ya. Y tu hijo sin down puede ser astronauta o tu hija sin down puede ser premio Nobel, que en teoría también pueden, pero nadie te cuestionará si no lo hacen.
Las personas somos muy variadas. Todas las personas somos diversas.
Martín es feliz. Nuestro objetivo es que siga siendo igual de feliz y llegue a ser un adulto autónomo. Estoy convencida de que esto sí lo lograremos, aunque vaya pasito a paso y a su ritmo.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Puzzles

Los puzzles son una herramienta estupenda para trabajar un montón de aspectos diferentes. Sirven para mejorar la psicomotricidad fina, la coordinación óculo – manual, la visión espacial, el pensamiento lógico, la atención, la discriminación y la percepción, etc. Cuando estamos a su lado hablando y narrando lo que hacemos y lo que aparece en el puzzle, estaremos trabajando también el lenguaje.
Muchas de las habilidades que hemos mencionado, serán imprescindibles para aprender a leer y escribir. De hecho Mª Victoria Troncoso y Mª Mercedes del Cerro, en su libro "Síndrome de Down: lectura y escritura", consideran este tipo de actividades, como la realización de puzzles y otras, como actividades necesarias en cualquier programa de aprendizaje de la lecto – escritura. El libro de estas autoras está accesible de forma libre y gratuita en la web (pinchad en el enlace).
En los niños y niñas que no tienen síndrome de down puede empezarse a trabajar con puzzles a partir del año y medio, aproximadamente, dependiendo su propia evolución y madurez. Con Martín empecé a los dos años y pico. No pasa nada si te adelantas y le presentas a tu hijo o hija un puzzle antes de que esté preparada, quizás en lugar de intentar ensartar las piezas se las lleve a la boca y las muerda, pero en cualquier caso estará aprendiendo, incluso aunque sólo vea cómo las insertas tu. Si no hace ni caso es su forma de decirte que es pronto. Ellas y ellos son los mejores medidores del momento ideal.
El tipo de puzzle variará en función de la evolución de cada niño y también de lo que queramos trabajar. Si lo que queremos es ejercitar la pinza digital, por ejemplo, los puzzles de madera con asideros para agarrar las piezas son ideales. En cambio si queremos priorizar el desarrollo de las capacidades intelectuales, será mejor emplear puzzles interactivos con pantalla digital, que no requieren tener un buen agarre o una buena psicomotricidad fina. Se pueden ir combinando y utilizando los de diversos tipos. Como dicen Troncoso y del Cerro en su libro, no debemos confundir nuestro objetivo educativo general “desarrollar capacidades” con la ejecución de actividades concretas. Es decir, queremos desarrollar la pinza digital, por ejemplo, pero no es imprescindible hacerlo agarrando los asideros de los puzzles de madera, se puede trabajar cogiendo pequeñas tizas, o bolitas, o comiendo garbanzos con los dedos... Si a a la niña o al niño no le gustan los puzzles de madera con manguitos pues no hay porqué insistir. Del mismo modo si les cuesta demasiado manejarse con las manos, igual se niegan a hacer puzzles de cualquier tipo (al unirse dos dificultades, la cognitiva y la manipulativa) y en ese caso no pasa nada por trabajar los puzzles sólo en formato digital en la tablet y trabajar las destrezas manuales con otros juegos más sencillos que no requieran, además, un especial esfuerzo mental, como meter las bolitas del bingo en el bombo o monedas en una hucha. De hecho, con los niños y niñas con down, está especialmente recomendado utilizar una tablet para muchas actividades, ya que su desarrollo cognitivo va por delante de la destreza manipulativa a edades tempranas.
En el libro de Maryanne Bruni, Fine Motor Skills for Children with Down Síndrome, del que ya he hablado en otra entrada, está estupendamente explicado el tipo de puzzles que hay y cómo trabajar con ellos para desarrollar la psicomotricidad fina.

De menor a mayor dificultad tenemos los siguientes tipos de puzzles:

  • Puzzles de inserción de madera con asideros grandes para encajar piezas grandes. Se les puede enseñar primero a quitar una sola pieza y volverla a poner. Mientras lo hacemos vamos hablando “ponemos la manzana”...
  • Puzzles gruesos de dos piezas que se unen con imanes.
  • Puzzles de espuma.
  • Puzzles de tres piezas que se unen sobre un tablero imantado. Podemos empezar colocando nosotros dos de las piezas y pidiéndole que coloque la tercera.
  • Rompecabezas de madera con piezas que se ajustan para hacer una imagen.
  • Puzzles de inserción de madera con asideros más pequeños y piezas más pequeñas. Son muy útiles para trabajar la pinza digital. Los hay que debajo de la pieza tienen el mismo dibujo, en lugar de sólo la forma y son más fáciles para empezar. De esta forma se trata sólo de emparejar imágenes iguales y conseguir encajar físicamente la pieza en su sitio. Los que no tienen el dibujo obligan a intentar identificar la silueta. Se empieza con los más fáciles y se va complicando. También los hay con figuras claramente diferentes en tamaño y forma y otros con piezas mucho más similares, que obligan a esforzarse más en la discriminación. Los hay con sonido al ensartar las figuras, que son muy motivadores.
  • Puzzles interactivos digitales.

  • Puzzles con piezas entrelazadas sin marco ni borde. Ya se trate de espuma, madera o cartón, este tipo de rompecabezas también viene en todos los niveles de dificultad, según el número y tamaño de sus piezas.


Yo también fui elaborando una especie de puzzles caseros para la bañera:

  • Se compra un cuadernillo de estos de pegatinas, en los que se debe colocar cada pegatina en su silueta.
  • Se pegan las pegatinas en un plástico de plastificar, se plastifica y recortan.
  • Se plastifica también la lámina con las siluetas.
  • Las piezas plastificadas tienen la ventaja de que se pegan al estar húmedas. Se coloca la lámina en los azulejos pegándola sólo con agua y la niña o el niño deben colocar en su sitio las pegatinas plastificadas simplemente humedeciéndolas. Con este procedimiento pueden pegar ropa en muñecas recortables, partes de la cara en un rostro sin ojos, boca, etc, pueden pegar animales en sus siluetas, etc.
De este tipo de material casero para la bañera hablé en esta entrada.

Los puzzles son algo complicado de realizar. No debemos buscar “la perfección”, sino que debemos centrarnos en pequeños objetivos y mantener alta la autoestima del niño y su motivación.
Podemos trabajar con puzzles de muy diferente grado de dificutad de distinta manera según el objetivo que estemos buscando. Por ejemplo, yo en este momento (5 años) con Martín trabajo puzzles de muy diferentes niveles con distintos objetivos:

  • Puzzles muy sencillos de sólo dos piezas que hace él de forma autónoma. El objetivo es afianzar su autoestima y trabajar la psicomotricidad fina al engarzar las piezas. Suelo ponerle muchas piezas diferentes delante para que tenga que fijar la atención y discriminar. Por ejemplo si son puzzles de dos piezas de distintos animalitos, le pongo las dos piezas de 4 o 5 animalitos distintos para que tenga primero que discriminar qué piezas corresponden al mismo puzzle. Si tengo tiempo aprovecho para trabajar vocabulario.
  • Puzzles de 4 a 6 piezas que hace con poca ayuda.
  • Puzzles de 20 piezas que hace con mucha ayuda. En estos el objetivo es trabajar la psicomotricidad fina y la capacidad de encontrar partes que pertenecen al mismo objeto, ser o personaje; por ejemplo en un puzzle de 20 piezas de Peppa Pig, identificar trocitos de Peppa, aunque todavía no acierte siempre a unirlos. Le doy muchas pistas verbales y físicas, incluso coloco las piezas próximas para que le resulte fácil encontrarlas. También estoy empezando a intentar que se de cuenta de que las piezas de los extremos son planas o tienen forma de esquina. Son puzzles que ayudan a trabajar mucho el vocabulario, al interaccionar con el niño y explicarle lo que vamos encontrando.

martes, 22 de noviembre de 2016

Canciones con gestos

Las canciones de grupos infantiles que tienen gestos asociados o coreografías son geniales para trabajar un montón de aspectos como el ritmo, la memoria o la propiocepción. La propiocepción es un sentido que nos permite ser conscientes de dónde tenemos las distintas partes del cuerpo y cómo las movemos, por ejemplo, poner la mano en la oreja, en la nariz, etc.
Las canciones de CantaJuegos son ideales para esto.
Asistir a conciertos en directo es un estímulo muy motivador.
En este vídeo podemos ver a Martín la primera vez que asistió a un concierto de este grupo (ha ido a otros como Mamá Cabra, el Bardo Abelardo, Pablo Díaz, etc.) pero es especialmente forofo de CantaJuegos, porque tienen una gran cantidad de videos en youtube.

sábado, 29 de octubre de 2016

Cómo trabajar el lenguaje bimodal con Martín

Trabajaremos hacia dos objetivos:

  • Facilitar la capacidad comunicativa de Martín.
  • Favorecer su lenguaje oral.

Se trabajará de la siguiente manera:

  • Cuando signemos deberemos estar delante de Martin. Si es necesario (o posible), nos pondremos a su altura.
  • Los signos no se realizan sin sonido. Siempre que hacemos el signo silabeamos de forma oral la palabra, procurando decir siempre la misma palabra. (Existen signos que sirven para dos palabras como jugar y juguete o hola y adiós, pero se dirán siempre esas y no otros sinónimos). El signo durará tanto tiempo como se tarde en decir la palabra.
  • Siempre que sea posible signaremos a la vez que decimos las palabras que maneja Martín (a veces no es posible por tener las manos ocupadas, por ejemplo).
  • Con cierta frecuencia animaremos a Martín a repetir el signo, procurando que emita  el sonido. Cogeremos sus manos y modelaremos sus movimientos. Para conseguir que emita sonido, podemos agarrar su mano y ponerla en nuestra boca, de modo que al pronunciar nosotros, él sienta en su mano las vibraciones y golpes de voz. Exagerar el silabeado y teatralizarlo es también muy efectivo.
  • Animaremos a Martín a pronunciar todas las sílabas. Los niños y niñas con síndrome de down tienden a pronunciar sólo la última.
  • Debemos coordinarnos para realizar todos los mismos signos y centrarnos en unos pocos signos cada vez, no introducir muchos signos nuevos de golpe.
  • Cuando Martín aprenda a comunicar una palabra de forma oral (aunque no sea perfecta, que se entienda lo que quiere decir) los adultos eliminaremos ese gesto.
  • No debemos ser demasiado insistentes o forzar demasiado la situación. Debe ser algo natural, sin forzar demasiado.
  • Se pueden introducir algunos signos a través de canciones y juegos.
  • Se deben priorizar los signos que Martín pueda necesitar para comunicar sus deseos.
  • Nunca se introducirá un signo nuevo para una palabra que ya comunica de forma eficaz.
  • Podemos colgar imágenes con los principales signos que trabajamos en las paredes del aula.
Un ejemplo de cómo introducir los signos con canciones. Esta es la canción "El conejo barrigón" del grupo "Cantando Aprendo a Hablar". (Comparto también la canción original porque mi fuerte no es la canción, precisamente).


A continuación se exponen los signos con los que Martín está más familiarizado. En esta entrada pondremos sólo los que Martín ha signado en alguna ocasión. En una próxima entrada pondré aquellos que he utilizado yo para comunicarme con él pero que él no ha repetido nunca. Comenzamos por los que él ha signado de forma espontánea. Están por orden de frecuencia en su uso por parte de Martín.
(Faltan algunos -susto, triste, pato, pañal...-  por un error al grabar las imágenes. Actualizaré esta entrada en cuanto me sea posible).












































Estoy muy agradecida a Luchy, AL en la Comapañia de María de A Coruña, por sus orientaciones didácticas tan claras y precisas. Sin ella este post no sería posible.
Agradezco también todo el trabajo de Saray, la logopeda que trabajó con Martín en Mensalu. Ella me ayudó enormemente con los signos.

Nuestra experiencia con el lenguaje bimodal

Cuando me enteré de que había profesionales y familias de niños con down, que empleaban el lenguaje de signos para apoyar las palabras, vi el cielo abierto. Sabía que las niñas y niños con síndrome de down tienen problemas para hablar, lo hacen tarde y no se les entiende fácilmente. Y veía que Martín iba por ese camino. Así que me puse a leer sobre el tema, sobre todo en Down España y Down 21.
Pronto me di cuenta de que necesitaba apoyo profesional.
La primera logopeda a la que acudí aplicaba técnicas que no respondían a lo que yo había leído. Tenía a Martín sentado durante toda la sesión repitiendo de forma artificial signos que a él no le hacían falta para nada (quiero uvas, quiero pera... cuando eran alimentos a los que Martín no estaba habituado ni mostraba interés por ellos) e introducía signos para palabras que Martín ya articulaba o podía hacer con gestos comunes como asentir o negar con la cabeza. Así por ejemplo intentó enseñarle a signar "si" con la mano, cuando Martín ya asentía con la cabeza. Para colmo de males la silla que utilizaba para tenerlo a su altura (ella tiene problemas de espalda), era una silla giratoria en la que Martín se sentía inestable, lo cual impedía que moviera los bracitos con soltura. En principio le llevé una trona para que trabajara más a gusto. Pero finalmente me di cuenta de que era una equivocación, había demasiadas cosas que no iban bien.  Me pareció que esta logopeda estaba priorizando la formalidad de la lengua de signos española por encima de las necesidades de Martín, que son comunicarse con la gente.
Pensé que era mejor cambiar de profesional en lo que a logopedia se refería. No encontré logopedas en Lugo que emplearan el lenguaje de signos. No había buscado bien, pero yo no lo sabía. Rechacé además una logopeda que empleaba el lenguaje de signos de Schaeffer, porque pensé que cuando Martín fuese al colegio era más fácil que alguno de los profesionales empleara el lenguaje oficial de la lengua de signos española. Qué va. Al menos en Lugo no está nada generalizado. Hubiera sido una buena elección. 
 Me aconsejaron una logopeda muy buena, pero que no trabajó los signos. La verdad es que me preguntó y dada mi experiencia anterior, en la que al insistir yo en su empleo el resultado había sido tan negativo (Martín que ya consideraba los signos un juego, empezó a considerarlos "un rollo"), le dije que trabajase a su manera. Durante un tiempo parecía avanzar. Decía las vocales, por ejemplo. Pero con el tiempo acabó estancándose y de todas formas sólo decía las vocales como vocales. Como un juego "decir las vocales" no como medio de comunicación. No empleaba las vocales para poder expresar palabras.
Mientras tanto yo seguía intentando convencer a la familia y amigos de que emplearan algún signo con Martín, pero seguía siendo yo prácticamente la única que lo empleaba y de forma intermitente, la verdad. Los signos nos resultan artificiales a los adultos. A mucha gente le da corte signar delante de los demás. Y al no gesticular Martín en público de forma habitual, es difícil hacerles ver la importancia.
Entre tanto, encontré por fin una logopeda en Lugo que empleaba el lenguaje de signos. Se llama Saray y trabajaba en Mensalu. Trabajó con él unos meses, de forma paralela a la otra logopeda que trabajaba sólo el lenguaje oral.  Pero tuvimos la mala suerte de que se fue a vivir a Canarias. Ella me explicó porqué muchas veces no coincide el vocabulario que encontramos en unos diccionarios visuales y en otros. Además de haber diferentes lenguas de signos según los territorios, la lengua de signos no consiste simplemente en traducir las palabras del lenguaje hablado a signos. Por ejemplo, para sentarse existe una palabra, pero si estás hablando de gente que estaba sentada, utilizas otro gesto que indica cómo estaban sentados (creo que le llamó clasificador). Pero en el caso de Martín eso no nos importa. La Lengua de signos es simplemente un lugar de donde obtener ideas. Ella fue la primera que me hizo ver la importancia de silabear al pronunciar las palabras que gesticulamos. Aunque Martín aún era pequeño, aún no pronunciaba y todavía no tenía la importancia que tiene ahora. La verdad es que lo de silabear me costaba.
Finalmente acabé abandonando a la logopeda que consiguió que Martín dijera las vocales. Se había estancado. El niño se aburría. Durante un año entero sus clases no habían variado ni una coma. Los juguetes y métodos eran machaconamenete los mismos. 
Por aquel entonces Martín comenzó el colegio. La profesora al saber que tenía un niño con síndrome de down en su clase contactó con Down Lugo para que la orientaran. Down Lugo tiene una logopeda que se coordina con los centros docentes, así que como tenía que elegir a alguien decidí probar. 
Tuvimos una reunión en Down Lugo la logopeda, la psicóloga y yo. Les hablé del lenguaje bimodal. Me hicieron unas cuantas preguntas y parece ser que no defendí suficientemente bien la importancia de este tipo de comunicaciónl. Me preguntaron si Martín empleaba de forma espontánea el lenguaje de signos. Les comenté que Martín empleaba de forma autónoma pocos signos, que más que nada contestaba eligiendo y signando entre varios signos que yo le propusiese. En realidad Martín empleaba de forma autónoma unos 10 signos y manejaba otros 30 recordándoselos. Además estaba familiarizado en total con unos 50 signos aunque no empleara nunca unos 20, Pero yo estaba un poco baja de moral. Llevaba muchísimo tiempo trabajando yo sola (o casi) este tipo de comunicación y no supe defender su importancia. La psicóloga no veía claro que el sistema pudiera beneficiar el lenguaje oral de Martín. Pensaba que quizás Martín se estuviera acomodando con los signos y eso frenase su lenguaje oral. Ahí me atacó el síndrome que tenemos todas las madres: el síndrome de la mala madre. Estoy currando como una mona por el bien de mi hijo pero... ¿y si lo estoy haciendo mal? ¿Y si por mi culpa...?. Plántale a una madre la semilla de "igual lo estás perjudicando" y la haces tambalear desde sus pilares.  A los padres no, claro. Los padres si levantan el dedo meñique son unos padrazos.
La logopeda me dijo que ella no iba a trabajar con el lenguaje bimodal, pero que no pasaba nada porque lo empleara yo. Eso si, me indicó que no introdujese vocabulario nuevo.
Así que las cosas estaban más o menos como siempre. Martín sólo se comunicaba con signos conmigo.
La profesora del cole, que en principio había empezado a trabajar con lenguaje bimodal, también acabó abandonándolo. Es mucho esfuerzo y si no ves suficiente respuesta en Martín, es fácil desmotivarse. Y es lógico que no haya respuesta por parte de Martín si no son todos los adultos de su entorno los que emplean esta forma de comunicación. Los niños y niñas con Síndrome de  Down tienen muy mala memoria. Necesitan ver el signo continuamente par recordarlo de forma autónoma cuando lo necesitan.
Finalmente acabé pensando yo misma que no valía la pena. Dejé de emplear el bimodal para comunicarme con Martín. Pensé que quizás todo el mundo tenía razón y Martín empezaría a expresarse de forma oral en breve.
Fue un tremendo error. Después de unos meses ya no podía comunicarme con Martín. Había mejorado algunas cosas que trabajaron en logopedia y en el cole, como la frecuencia y el tiempo con el que sostenía la mirada, la capacidad de atención, etc. Pero no podía comunicar sus deseos. 
El momento en el que me di cuenta de que estaba haciendo muy mal en abandonar el lenguaje bimodal, fue en el momento en el que se puso malito y no podía decirme porqué lloraba. Antes podía decir si estaba enfadado o dolorido, si tenía sueño... Ahora sólo lloraba impotente, esperando que yo adivinara sus sentimientos. Eso en un niño que casi un año antes podía pedir analgesia con gestos en su operación de corazón, era un paso atrás tremendo. Así que decidí retomar los signos aunque fuese yo sóla y Martín volvió a avanzar tanto en lenguaje signado como oral. 
Ahora que estoy absolutamente segura de que es el camino correcto, he decidido redoblar esfuerzos y hacer un último intento decidido.
Tuve una cita con una logopeda de Coruña, compañera de trabajo de mi hermana, que trabaja en un colegio concertado con niñas que tienen síndrome de down y emplea el lenguaje bimodal con éxito. Participa toda la comunidad educativa y la familia. Esa es la clave. Ella me dio una serie de pautas y me indicó cómo trabajarlo desde la escuela.
Esta semana la logopeda de Down Lugo citó a todos los profesionales que trabajan con Martín y tuve la oportunidad de estar presente en la reunión. He planteado la necesidad de coordinarnos. Y esta vez parece que sí me toman en serio y que lo vamos a trabajar. Crucemos los dedos. 
No poder comunicarme con mi hijo es una de las peores sensaciones que he experimentado en mi vida. Espero poder experimentar pronto el sentimiento contrario: disfrutar cuando mi hijo pueda contarme lo que quiera.

jueves, 27 de octubre de 2016

Nuevos signos

Próximamente introduciré en el blog todos los signos que se han utilizado con Martín hasta la fecha, pero por el momento, aquí van los nuevos signos que va a trabajar con su logopeda:







jueves, 4 de agosto de 2016

Este verano Martín está dando otro salto evolutivo

Este verano Martín está dando un salto evolutivo. En estos momentos de progresos es cuando más partido saco a los ejercicios propuestos en dos libros que es una auténtica pena que no estén traducidos al castellano porque son una herramienta imprescindible:




















"Gross Motor Skills for Children with Down Syndrome" de Patricia C. Winders y "Fine Motor Skills for Children with Down Syndrome" de Maryanne Bruni.  
Especialmente imprescindible me parece el de Gross Motors Skills.
       Martín aprendió a andar de forma autónoma con casi cuatro años, en lugar de con dos, como ocurre en la mayoría de los casos de niños y niñas con Síndrome de Down. No hemos llegado a saber cuál ha sido el motivo. Como ya comenté en su momento tuvo la atención temprana necesaria: terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia... Quizás hubiese necesitado dafos, plantillas o alguna ayuda similar, no lo sabemos. No encontré profesionales que me ayudaran en este aspecto.
       Acaba de cumplir 5 años hace un mes y los videos que voy a poner para que se vea su desarrollo son de estos últimos meses, un mes antes o un mes después de cumplir los 5 añitos.
       En psicomotricidad gruesa en este momento está desarrollando las habilidades típicas que se aprenden cuando ya sabes andar: caminar por superficies irregulares (lo fue haciendo durante el curso escolar, primero en llano y luego en pendiente), correr, caminar por superficies inclinadas, chutar un balón, subir y bajar escalones, subir y bajar escaleras, hacer equilibrio, y andar con el correpasillos. Le acaban de regalar una colchoneta para que aprenda a saltar y nos queda todavía iniciarlo en el triciclo. 
       En psicomotricidad fina está trabajando la pinza y el agarre de un lápiz o similar, fundamentalmente. El lápiz ya lo coge muchas veces en posición de trípode fijo (o sea los tres dedos índice, pulgar y corazón pero sin moverlos, desplazándose en bloque con toda la mano), aunque de vez en cuando regresa a la posición de sujetar con la palma. En este momento ya hace círculos, intenta colorear dentro de las líneas (en el video no mucho pero en el cole lo hacía mejor) y tiene habilidad suficiente como para engarzar las piezas de un puzzle, por ejemplo.
       La habilidad en la que más retrasado está con diferencia es en el habla. Pero eso da para otro post.
       A nivel cognitivo ha avanzado mucho en sus relaciones sociales y el juego con sus iguales (ya participa en juegos de grupo tales como las estatuas, el escondite inglés, el pilla pilla, etc), su primer año de escolaridad  colaboró muchísimo en este aspecto (y en otros, gracias a una tutora fantástica).También ha avanzado notablemente en el juego  simbólico, la elaboración de puzzles y otras destrezas similares.














viernes, 28 de agosto de 2015

Lectoescritura



Martín cumplió cuatro años el 26 de junio de 2015, hace dos meses. Todavía no va al colegio (la educación no es obligatoria hasta los seis años)  pero comenzará este curso 2015/ 2016. El curso pasado solicitamos a la administración educativa que nos permitiese matricular a Martín con los alumnos del curso siguiente al que le correspondería por edad cronológica. Es decir, que Martín se escolarizará con cuatro años pero en un curso donde sus compañeras y compañeros tienen tres. Cada vez estoy más convencida de que hicimos lo adecuado. El curso pasado Martín no andaba, no interactuaba plenamente con otros niños... parecía un bebé. No estaba maduro para aprovechar lo que la escuela pueda aportar. Ahora Martín sí parece preparado para entrar en el colegio. Solicité un año más de excedencia (había estado de excedencia por cuidado de un menor de tres años) por la modalidad de "excedencia para cuidado de un familiar con discapacidad"  y he estado con él en casa yo hasta ahora, que me reincorporo a mi trabajo como profesora.
Martín está dando un salto madurativo importante en estos meses muy influído por una segunda operación de corazón en abril y por el hecho de que por fin consiguieron graduarle la vista y ponerle gafas (llevo meses diciendo que las necesitaba pero l@s oculistas no conseguían verlo).
Pero no es de esto de lo que quiero hablar hoy (a quien le interese puede preguntarme). Hoy quiero hablar de la lectoescritura.
Antiguamente se llegó a pensar que las personas con Síndrome de Down no podían aprender a leer. Para la enseñanza de la lectoescritura de la población en general se esperaba a que los escolares presentaran ciertas características madurativas y se enseñaba prácticamente al mismo tiempo la lectura que la escritura y con métodos normalmente silábicos ("la  eme con la a.... ma"). El problema para las niñas y niños con Síndrome de Down es que no presentan esas características madurativas hasta mucho más tarde, cuando es aún más difícil aprender a leer. Los peques con Síndrome de Down suelen tardar muchísimo más que los niños normotípicos en hablar, por ejemplo. Martín sólo dice palabras sueltas incomprensibles la mayoría de las veces; ni siquiera dice correctamente "papá" y "mamá". Se expresa con lenguaje bimodal para ser comprendido (pedir agua, decir que tiene frio o quiere comer, por ejemplo). Al mismo tiempo la capacidad lectora de estos niños comienza mucho antes que su destreza psicomotriz para poder escribir.
Ahora se sabe que los niños y niñas con Síndrome de Down tienen la capacidad de aprender a leer y a escribir y que hay que empezar pronto. De todas maneras se empieza con juegos de prelectoescritura, que no tienen que manejar ni siquiera letras, en un principio. Muchos autores y autoras recomiendan seguir métodos globales de lectura (en los que se empieza aprendiendo a leer  palabras completas en vez de sílabas) porque las personas con Síndrome de Down suelen tener más desarrollada la capacidad de aprendizaje visual sobre otras capacidades.
He estado siguiendo los consejos del libro accesible en la web de María Victoria Troncoso y María Mercedes del Cerro "Síndrome de Down: Lectura y Escritura". Básicamente he trabajado simplemente las capacidades perceptivo discriminativas de Martín. Casi no hemos utilizado letras. Antes de los tres años los ejercicios para iniciarse en capacidades de lectoescritura son juegos tales como hacer rompecabezas, identificar siluetas y otros ejercicios con juegos tipo mémory, lotos, etc. Hace tiempo empecé a enseñarle también  nombres de amiguitos pero no mostraba interés y lo pospuse. Estoy segura de que hay que fiarse mucho del interés que vemos en el alumno o la alumna para guiar nuestra práctica educativa, no hay mejor indicador.
En sesiones de logopedia, Martín aprendió a pronunciar las vocales, asociándolas con gestos arbitrarios inventados por una logopeda. Por otra parte, viendo videos de you tube por pura diversión  aprendió (sin yo pretenderlo) a identificar la grafía de las vocales con cada sonido. Lo curioso del asunto es que las aprendió con diferentes formatos e incluso distinguiéndolas si están en mayúscula o minúscula. "Canta a e i o u - Cantando aprendo a hablar" las presenta con distintas fuentes en el mismo video.

También vio otros videos variados que él mismo escoge libremente en You Tube (hace tiempo que aprendió a manejarse con la tablet para esto y otras cosas). Unos videos presentan las vocales con mayúsculas, otros con minúsculas... y cada uno con distintas fuentes.
Ayer paseando por un centro comercial de pronto Martín comenzó a "leer" las letras gigantes de "Nación pizza & pasta".

Las consonantes las inventaba (pero está claro que se da cuenta de que cada letra se corresponde con una emisión de sonido), pero para mi sorpresa, identificaba correctamente las vocales, al menos las que aparecían en los carteles en tamaño grande: "A, a, i, o, E,e". Es más, identifica el símbolo de Euro con una E y para identificar la "o" representada con un globo terráqueo, sólo necesitó que se lo aclarase una vez. El video que pongo es sólo un fragmento. Llevaba varios minutos jugando y acertando tooodas las vocales cuando de pronto me acordé de dejar de babear mirando para él embelesada y sacar el móvil.
Está claro que muestra interés y habrá que aprovechar el tirón y volver a intentar que identifique nombres familiares de forma global.
Lo que veo es que si en este momento ha aprendido las vocales con distintos tipos de letras y tamaños, debo probar a presentarle las palabras también con distintos tipos de letras y tamaños. Esto no lo he visto en ningún manual. En todos aconseja elegir un tipo de letra u otro. Me voy a lanzar a la piscina, porque cuanto más tiempo vivo  y aprendo con Martín, más me doy cuenta de que en esto del Down quienes sabemos de nuestros hijos e hijas somos los papás. A nivel de los profesionales se ha avanzado con pasos de gigante, pero todavía andamos dando palos de ciego.
Deseadme suerte :-)

sábado, 28 de marzo de 2015

Fragmento de una sesión de Terapia Ocupacional

El derecho legal del menor a ser acompañado 24 horas en las UCI pediátricas y pruebas dolorosas o estresantes

Como se indica en el Programa Español de Salud para Personas con Síndrome de Down de Down España "La gran mayoría de las personas con síndrome de Down son personas sanas que no presentan problema de salud alguno (...) o si lo tiene puede ser de carácter leve", "Los problemas que pueden aparecer no son distintos de los que aparecen en las demás personas (...) lo que ocurre es que aparecen con mayor frecuencia". Por lo tanto esta entrada no la hago tanto por ser Martín una persona con Síndrome de Down, sino por ser un niño con una cardiopatía que le ha llevado a quirófano con seis meses y de la que tendrán que operarle de nuevo la próxima semana.
Todas las niñas y niños tienen derecho legal a ser acompañados de sus padres o familiar de confianza las 24 horas del día tanto en la UCI pediátrica como en las unidades de neonatos. Ese derecho lo tenían ya desde 1986 (¡Hace casi 30 años!) en virtud de la Carta Europea de Derechos del Niño Hospitalizado, . Esta carta fue adoptada por unanimidad en el Parlamento Europeo, en el Consejo de Europa, UNICEF y la OMS y procamaba entre otros, "el derecho a estar acompañado por su madre, padre o persona que los sustituya, el máximo tiempo posible, como cuidadores principales y no como meros espectadores pasivos. Y a recibir tratamiento o la realización de exploraciones y pruebas clínicas con la información previa, el consentimiento y la participación de la madre o padre". Dicha Carta fue ratificada por España y por lo tanto forma parte de nuestro ordenamiento jurídico a nivel nacional. Algunas comunidades autónomas, ejerciendo sus competencias sanitarias, legislaron concretando medidas para que lo establecido en esa carta se cumpliese, pero el grado de cumplimiento era (y desgraciadamente aún es) muy desigual a lo largo y ancho del territorio español, incluso con diferencias abismales de un hospital a otro dentro de una misma Comunidad Autónoma. Esta situación llevó al Senado a aprobar una moción por la que se instaba al Gobierno a la adopción de determinadas medidas para el acceso de las familias a las unidades neonatales. En ese mismo pleno del senado el portavoz del grupo parlamentario vasco señalaba "esperemos que esto que se pide para los neonatos pueda servir también para el resto, porque estar en una UCI no es agradable y con quien mejor se está es con la familia y de la manera más normalizada posible dentro de la gravedad". Todos los grupos parlamentarios consensuaron y aprobaron esa moción.
Finalmente, y esto es lo que más nos interesa, se aprobó una normativa común a nivel estatal, el "Decálogo de las UCIs pediátricas y neonatales" que es un "acuerdo (...) para establecer unos criterios comunes aplicables a las Unidades Pediátricas y Neonatales de Cuidados Intensivos del Sistema Nacional de Salud, que permitan homogeneizar la atención, los protocolos, los horarios de visitas, y la participación de madres y padres en los cuidados a sus hijos menores de edad (18 años)". Es muy interesante leer el documento completo en el que se indica, por ejemplo que " Son muchas las causas dadas para justificar la etrada limitada de los padres pero ninguna se sostiene desde la evidencia centífica. No hay ninguna base científica para separar al niño/a de su familia, y por otro lado existe base legal que reconoce su derecho a estar acompañadode su madre y padre".
No debemos pensar que todo el personal de los hospitales conoce esta normativa. Durante el preoperatorio de Martín, que incluye cita rutinaria con la Asistenta Social que trabaja en el propio hospital, pregunté si habían actualizado el horario de la UCI pediátrica, porque en la aterior operación no nos dejaron permanecer con nuestro niño por la noche, aunque el acceso era libre para un progenitor el resto el día. La Asistenta Social nos indicó que era un horario muy amplio y puntero, que la mayoría de UCIs pediátricas (según ella) no dejan entrar más que un par de horas al dia. Se sorprendió de que le dijera que yo iba a ejercer el derecho de mi hijo a que su madre permaneciese con él 24 horas. Le informé del Decálogo aprobado por el ministerio de sanidad enseñándole la web del propio ministerio. Su reacción me convenció de que no tenía ni idea de tal normativa. Por suerte era una buena profesional, de esas que si no conocen algo, en vez de pertrecharse en su "de eso nada" responden "me informaré y te llamo". Y efectivamente, se informó y me llamó. Me comunicó que había sido un malentendido y que en la UCI pediátrica no estaba prohibido que el padre o madre que lo deseara permaneciese las 24 horas con su hijo o hija, pero dado que era innecesario aconsejaban retirarse y descansar.
El problema de estos "consejos" o "peticiones" que te invitan a dejar sólo a tu hijo o hija en determinados momentos, como cuando lo van a explorar o colocar una vía, no van acompañados de una información clara de los derechos de la criatura. De tal forma que cuando te solicitan amablemente "bueno, ahora vamos a pinchar a Martín, ¿Te importaría esperar en el pasillo?", si desconoces la legislación, entiendes que te están comunicando civilizadamente una obligación, no que te están solicitando que voluntariamente renuncies al derecho del pequeño.
La próxima vez que os hagan una pregunta de este tipo, podreis contestar "no, yo me quedo". No estaría de más llevar el citado decálogo encima, para reforzar nuestros argumentos si damos con algún profesional que aún así permanezca en sus trece.
En mi experiencia personal, cuando he manifestado mi deseo de quedarme, me han permitido a regañadientes que me quede. Pero es una situación violenta y desagradable que no debería darse nunca. Ya bastante se sufre con la propia enfermedad, como para tener que sufrir la falta de profesionalidad y actualización de parte del personal médico. Ojalá estas situaciones sean agua pasada en breve.

domingo, 22 de febrero de 2015

Fotocopias plastificadas, un sencillo juguete educativo para el baño.


Las fotocopias plastificadas son un juguete perfecto para la bañera. Se adhieren a la pared al estar mojadas y dan mucho juego. Nos permiten trabajar los conceptos con los personajes preferidos de nuestras hijas e hijos, ya sea recortándolos de revistas o imprimiéndolos con una impresora a color. Así podemos enseñarles a clasificar por formas, tamaños, colores, etc., trabajar el esquema corporal, vocabulario y todo aquello que se nos pueda ir ocurriendo.

jueves, 5 de junio de 2014

El derecho de los menores a estar acompañados en las pruebas o tratamientos médicos

Todos los niños y las niñas tienen el derecho a estar acompañados por su padre o su madre durante la realización de pruebas médicas como la extracción de sangre y durante los distintos tratamientos médicos, incluídas las sesiones de Atención Temprana. Es un derecho reconocido en la resolución número C 148137, del Parlamento Europeo, la "Carta Europea de los Niños Hospitalizados", de 16 de junio de 1986.
Pincha aquí si quieres leer un artículo muy interesante sobre este derecho en los hospitales.
Los profesionales de la salud lo saben. Pero muchos no están de acuerdo y, aunque no pueden negarle a nuestras hijas e hijos eses derecho, lo que hacen es aprovecharse de nuestro desconocimiento para "pedirnos" que salgamos y así renunciemos "voluntariamente" sin saberlo.
Los tratamientos que nuestros hijos e hijas reciben en los Servicios de Atención Temprana están incluídos, ya que al fin y al cabo son tratamientos médicos. Prueba de ello la tenemos en el "Manual de Buenas Prácticas" sobre "Atención Temprana" de FEAPS (Confderación Española de Organizaciones en Favor de las Personas con Retraso Mental). En el apartado "Marco normativo y legislativo" incluye esta Carta Europea de los Niños Hospitalizados.
http://www.feaps.org/manualesbb_pp/atencion_temprana.pdf
MI PROPIA EXPERIENCIA:
Desde que sé esto he venido exigiendo estar presente en las extracciones de sangre periódicas que le hacen a Martín. Antes, cuando yo me resignaba a salir, por no enfrentarme, Martín lloraba como si lo matasen y salía rendidito. Ahora, que sabe que mamá no se va, lloriquea un poquito resignado y sin quitarme ojo, buscando mi mirada de tranquilidad. En cuanto empieza a salir la sangre, todavía con la aguja pinchada en el brazo, respira aliviado y sin llorar.
En cuanto a las terapias... En el servicio de Atención Temprana nunca me impidieron entrar con él.
Posteriormente con las terapias privadas seguí estando presente. En terapia ocupacional fue cogiendo confianza hasta llegar un momento en el que yo me podía ir a hacer un recado dejándolo sólo con su terapeuta con total tranquilidad. Yo estaba presente o no en función de mis necesidades. En fisioterapia siempre estuve presente, porque le cuesta un poquito más. No hubo problemas hasta que cometí el error de dejarlo sólo con su primera logopeda, que tiene esa norma por costumbre. No te obliga a salir, pero te indica que es conveniente. Lo dejé sólo en una ocasión durante casi una hora. Estoy segura de que no pasó nada fuera de lo normal. Pongo la mano en el fuego convencida de que la logopeda hizo exactamente lo mismo que cuando yo estuve delante. Pero Martín se asustó. A partir de entonces no quiere quedarse sólo con ninguna persona que sea algo similar a un profesor. En cuanto capta que la persona con la que está tiene un "programa de enseñanza - aprendizaje" exige nuestra presencia en la sala a gritos. Si su padre o yo estamos en el aula trabaja sin problemas. Si desconfía de que nos vayamos no es capaz de centrarse. Así qe ahora estamos presentes en todas las terapias. sin embargo con personas "cuidadoras" que no respondan al perfil de "profe", se queda sin problema.
Estoy firmemente convencida de que la presencia de cualquiera de los progenitores en las terapias no sólo no es un factor de distracción, sino que es necesario y favorecedor, permitiendo que el trabajo de aula se vea reforzado en casa.
Cada cual tenemos nuestras propias convicciones. Pero si salimos, que sea porque creemos que es lo mejor para nuestra hija o hijo.
Que no se aprovechen más de nuestro desconocimiento.

jueves, 29 de mayo de 2014

Situación evolutiva de Martín a los 2 años y 9 meses

A día de hoy Martín tiene 35 meses cumplidos, o sea dos años y 11 meses. Pero me ha llevado un tiempo reunir la serenidad suficiente para poder redactar esta entrada; poque cuando ya había sido capaz de superar la tristeza que suele sobrevenir cada vez que un niño más pequeño que el tuyo consigue un hito evolutivo que el tuyo todavía tiene muy muy lejos, resulta que empecé a observar cómo otros niños y niñas, esta vez con Síndrome de Dow, alcanzaban determinados hitos evolutivos mucho antes que Martín.
Cualquier padre y cualquier madre siente esa punzada de duda cuando ve que otros niños hacen cosas que el suyo todavía no consigue: "¿lo estaremos haciendo bien?", "¿Alcanzará a los demás más adelante?", etc. Cuando tu hijo tiene Síndrome de Down las dudas son todavía más difíciles de asimilar: "¿Conseguirá leer y escribir con suficiente soltura como para manejarse en la vida?", "¿Podrá tener un trabajo?", "¿Sabrá desenvolverse en las actividades cotidianas?", etc.
Cada niño y cada niña es un mundo. Evolucionan a ritmos muy diferentes sin que ello quiera decir que en el futuro tengan más o menos problemas. Pero si esto es cierto, todavía lo es más en los niños y niñas con Down. La horquilla que marca la edad a la que consiguen un determinado hito evolutivo los primeros niños o niñas con Down y los últimos, es enorme. (Ver la entrada "Etapas del desarrollo en niños con Síndrome de Down del 23 de agosto de 2013).
No hay un único motivo que explique estas diferencias, sino más bien un cúmulo de circunstancias: diferencias individuales heredadas, experiencias de aprendizaje, enfermedades (como las cardiopatias) o problemas de percepción visual, auditiva, etc.
Los últimos meses han sido especialmente difíciles para mi, como madre de Martín, porque vengo observando una especie de parón en su evolución, como una meseta, en la que parece que no hay avances importantes, y en la que sin embargo, se observan algunos retrocesos aparentes.
Solicitamos que le realizaran una evaluación para tomar las decisiones más adecuadas con vistas a su futura escolarización. Espero que cualquier persona que lea estas líneas sepa que estamos hablando de escolarización en cualquier colegio ordinario. Hoy en día la inclusión es lo general y son muy muy contados los casos que requieren de una escolarización en un centro especial.
A raíz de esta evaluación nos han concedido su permanencia en la etapa de 0 a 3 años un año más, y que se escolarice cuando tenga cuatro años, pero en el curso de los de tres años. Tengo intención de hacer una entrada explicando qué legislación ampara esto, como hemos hecho y porqué lo hemos considerado la opción más adecuada en nuestro caso.
Este es el informe que realizó la terapeuta ocupacional. En él se señala que Martín comienza las sesiones de estimulación con 18 meses, pero se refiere a las sesiones con esta terapeuta en concreto. Anteriormente estuvimos acudiendo durante varios meses a las sesiones de estimulación en el servicio de Atención Temprana, donde le asignaron una psicomotricista, pero decidimos prescindir de la Atención Temprana oficial e iniciar sesione con Ana Somoza Argibay, lo cual seguimos pensando que fue nuestro mayor acierto.
El informe es el siguiente:
Como se puede ver, la evolución de Martín se acerca más a la de un niño de aproximadamnte año y medio que a la de un niño de casi tres años.
Hacía antes referencia al hecho de que se han producido algunos retrocesos aparentes. Un ejemplo es el manejo de la cuchara. Si comparamos estos dos videos veremos que Martín manejaba mucho mejor la cuchara con 25 meses que con 33. Creemos que esto puede deberse a que ahora intenta imitar el gesto de "revolver" y que eso le impide coger y manejar adecuadamente la cuchara.


Como una imagen vale más que mil palabras (y un video ni te cuento la cantidad de imágenes que tiene) aquí van unos cuantos en los que se aprecia perfectamente algunas de sus capacidades en este momento evolutivo en concreto en que lo evaluaron:



Ojalá dentro de 20 años Martín me haya demostrado que no tenía de qué preocuparme y que otros padres y madres puedan decir "pues si Martín lo consiguió y estaba así con tres añitos... la nuestra también".

miércoles, 19 de febrero de 2014

Ideas originales de "Espazos das familias"

Cada martes por la tarde acudimos con Martín a un encuentro educativo para peques menores de tres años y sus familias. Allí nos reunimos mamás, papás, niños y niñas, con Isabel, una profe encantadora que nos trae ideas estupendas y originales de juegos educativos. Estos encuentros, denominados “Espazos das familias”, están organizados por la Asociación socio-educativa Antonio Gandoy, heredera del tristemente desaparecido “Prescolar na casa” y tienen como fin “que los padres y las madres, cuenten con un lugar donde compartir, debatir y reflexionar sobre la maravillosa experiencia de la crianza de los niños y niñas; conozcan actividades que les permitan afrontar una maternidad y paternidad responsable y gozosa, que contribuya a un mejor desarrollo de sus hijos e hijas y, por extensión , de la sociadad futura; y favorezca que niñas y niños interactúen con otros de las mismas o parecidas edades y con los adultos”. Me gustaría compartir algunas de estas ideas. Suelen ser juegos de elaboración casera, originales y muy educativos. En este caso, el juego consiste en un recipiente lleno de pan rallado para utilizar como si se tratase de arena de la playa. Las ventajas sobre utilizar arena de verdad, son principalmente, que es un material menos húmedo y frío, más fácil de limpiar, más higiénico y si el peque se lo lleva a la boca no pasa nada (salvando que sea celíaco, en cuyo caso cambiaríamos el pan rallado normal por un material sin gluten).

domingo, 16 de febrero de 2014

Terapia ocupacional

Antes del nacimiento de Martín, yo ni siquiera sabía que existía la Terapia Ocupacional. Creo que uno de nuestros mayores aciertos fue contratar a Ana Somoza Argibay, terapeuta ocupacional que está formada también en Integración Sensorial. A través del juego va ayudando a Martín a alcanzar el máximo de autonomía que sus capacidades le permiten. Los primeros meses las sesiones eran en el propio hogar de Martín, con lo que él estaba cómodo y ella conocía de cerca a su familia, juguetes y entorno en general. Para Martín, Ana era una amiga encantadora que venía a jugar y a traer objetos curiosos, sorprendentes y divertidos. Después empezamos a asistir a Aupa, un centro terapéutico infantil que ella ha abierto aquí en Lugo. Martín va encantado. Ahora asiste allí a sesiones de logopedia y continúa con la terapia ocupacional. Para sus papás Ana Somoza es alguien en quien descansar un poco nuestra permanente responsabilidad sobre la formación de Martín. Un gran alivio. Este video es un regalo que ella nos hizo, en el que se ve el progreso de Martín a lo largo de un año. Las primeras imágenes son de cuando Martín tenía aproximadamente un añito y medio y el video termina con imágenes de Martín con dos años y medio. Un regalo precioso.

martes, 10 de diciembre de 2013

Martín empieza a ser capaz de sostener el interés y no rendirse a la primera

Uno de los problemas que más comúnmente se aprecian en los niños con Síndrome de Down a la hora de aprender es que "la conducta exploratoria y manipulativa tiene grandes semejanzas con otros niños de su misma edad mental; pero, aun mostrando un interés semejante, su atención dura menos tiempo" algunas de estas características se explican en el libro "Sínrome de Down: Lectura y escritura" de Mª Victoria Troncoso y Mercedes del Cerro, cuyo enlace aparece en este blog. Lo más interesante son las ideas que aportan sobre cómo trabajar para compensar esos problemas: brindarle mayo número de experiencias y muy variadas, trabajar inicialmente durante períodos cortos y prolongarlos poco a poco, motivarlo, ayudarle y guiarle hasta que lo pueda hacer solo, etc. A Martín le cuesta mantener la atención por tiempo prolongado y suele rendirse al primer o segundo intento. En este video, sin embargo, se ve cómo persiste en su intento de meter las monedas en la hucha aunque tarda casi dos minutos en conseguirlo. Habíamos estado jugando a eso los dias anteriores, pero yo le ayudaba colocando en la posición adecuada la hucha. Esta vez decidí dejarlo solito a ver qué hacía.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La introducción de sólidos no triturados en la alimentación del bebé

En casi cualquier materia que abordamos los seres humanos existen al menos dos opiniones distintas sobre cómo hacer las cosas. Así que por supuesto en la introducción de sólidos también. Existen dos corrientes opuestas principales: la minoritaria alimentación autorregulada y la corriente más generalizada de las papillas que luego se van triturando cada vez menos. La alimentación autoregulada o Baby Led Weaning consiste básicamente en no dar papillas a los bebés cuando se les empieza a introducir otros alimentos además de la leche (o sea a los seis meses). En ocasiones, los bebés que se han acostumbrado a comer sólo papillas y purés, tienen arcadas cuando empiezan a notar trocitos en la comida y les cuesta bastante masticar y comer “comida normal”. Este método intenta evitar el "trauma" que pasan algunos niños al pasar de los triturados a la comida sólida. No es un método que utilicen cuatro padres por ahí que les dio por hacer esto. Hay pediatras y otros profesionales de la salud que defienden este método. Concretamente uno de los autores que yo más admiro y al que cito continuamente lo defiende: El problema que yo le veo a este método en el caso de los niños con Síndrome de Down, es que al principio cualquier bebé come muy poquito. Esto no tiene demasiada importancia si el niño o niña madura a ritmo normal y va consiguiedo tragar más alimentos cuando la leche materna deja de ser totalmente suficiente y empieza a faltar el hierro o cualquier otro nutriente. Pero esta maduración puede tardar más en llegar en muchos niños y niñas con Down (erupción dentaria más tardía, hipotonía, etc.). A mi me dio miedo utilizar este método con mis hijos. La verdad es que siempre he tenido terror a los atragantamientos de bebés (reconozco que tengo un problema). Pero aunque no he utilizado este método sí que me valió para atreverme a dejarle "jugar a comer sólidos" paralelamente a la alimentación normal con papillas. Yo no he ido espesando las papillas, sino que le he dado en cada comida primero papilla y tras la papilla trocitos, o bien últimamente que ya ha ido cogiendo más destreza, primero trocitos y al final le ofrezco papilla por si le quedó hambre. Y la reflexión que más me influyó para ser capaz de hacer esto fue, una vez más, de mi pediatra favorito Carlos González: "Cuando un niño empieza a comer, se atraganta. Es algo inevitable, lo mismo que, cuando empieza a caminar, se cae de culo. Si, para evitar que se caiga, decidieras atarle a la silla y no dejarle caminar hasta los tres años, a los tres años se caería, porque no habría podido practicar. Y eso es lo que está ocurriendo con las comidas: no dejamos comer a los bebés para que no se atraganten y luego hay montones de niños de dos o tres años que todavía se atragantan, que toman todo triturado e incluso en biberón, que si encuentran un trocito menos triturado les dan arcadas... Con la diferencia de que a esa edad sí que se asustan, no quieren comer nada que no esté triturado, se les ha pasado la edad de intentarlo". Con todo, he tenido en cuenta también algunas recomendaciones sobre alimetos más peligrosos especialmente en niños y niñas con Down, que comentaré en otra entrada.